Las mujeres no importamos

En Australia, víctimas de crímenes de tipo sexual o de género tienen derecho a una buena indemnización para ayudarles a intentar superar tal horrible experiencia o maltrato continuado con la ayuda de terapias y asistencia psicológica. Bueno, mejor dicho, tenían derecho a una buena indemnización, hasta hace poco, ya que el gobierno ha decidido reducir mucho la cantidad de dinero que las victimas recibirían.
Katrina KeshishianHay una victima que no se va a callar ante tamaña injusticia: Katrina Keshishian (foto izquierda) fué violada por dos hombres en 2008. Los violadores tenían historial criminal previo, por cierto. Ella decidió no seguir adelante con un juicio porque no se veía con fuerzas para soportarlo, pero sí quiso pedir la indemnización a la que legalmente tenía derecho. Tras seis años de espera, la indemnización de 50.000 dólares australianos (unos 34.500 euros), ha sido reducida a 15.000 porque el gobierno quiere cortar gastos.  Esta joven, que tenia solo 20 años cuando fué violada, necesita el dinero para poder pagarse ayuda psicológica (la cual es costosa) tras la violación. Ha decidido hacer pública su historia para denunciar lo que esta ocurriendo, y tambien ha empezado una petición.
Es estupendo, verdaderamente, que haya un gobierno que piense en las víctimas y les dé dinero para que reciban la ayuda que necesitan. Ojalá otros paises hicieran lo mismo, y no solo no lo hacen, sino éste en particular, Australia, ha decidido reducir drásticamente la ayuda que estaba dando a las victimas. El hecho de que la mayoría de éstas sean mujeres ¿no habrá tenido que ver con la decisión del gobierno australiano, por casualidad? Como es eso… ah, sí, las mujeres no importan, ¿no?
Mal, muy mal…

Bolivia: ¡Machistas, fuera de las listas!

¿Qué tienen en común los candidatos a la presidencia boliviana, Evo Morales y Samuel Doria Medina? El machismo, como no podía ser otra cosa. Estos dos políticos tendrán una ideología opuesta, pero hay algo que los une, y esto es su misoginia. 
machistas de izquierdaLas mujeres bolivianas (y algunos hombres) se han estado manifestando ante comentarios machistas de los dos candidatos, que se han filtrado a los medios. Las consignas son “machistas fuera de las listas” y “voto castigo”, un intento de llamar la atencion al publico en plena campaña electoral (las elecciones seran el 12 de octubre) a que no dejen de pasar por alto el machismo, en este pais con altos niveles de violencia machista.
Según parece, el presidente del país andino ha dicho hace poco que a algunas mujeres les gusta que se las maltrate, y no es la primera vez que hace comentarios y “bromas” denigrantes hacia la mujer. 
Por otro lado, se han filtrado amenazas del candidato Doria Medina, en el cual amenaza a la pareja de un político de su partido, quien ha sido acusado de violencia de género. Y hay más, el candidato a senador Ciro Zabala dijo hace poco que es necesario educar bien a las mujeres para que no sean violadas, comentario que fué luego disculpado en cierta forma por Evo Morales.

Organizaciones de defensa de las mujeres se han pronunciado, lamentando comentarios misóginos, hechos precisamente por personas elegidas para dirigir la política del país. La verdad es que si los dirigientes (suelen ser hombres) piensan de esta forma sobre las mujeres, ¿que posibilidades tenemos de que nos protejan? 
Recientemente, han salido a la luz unas cifras preocupantes en Bolivia, 59 femicidios en lo que llevamos de año. Por eso los comentarios de personas que se supone que van a dirigir ese país se tienen que tomar con la máxima seriedad.
Para apoyar y saber más:
https://www.facebook.com/fueradelalista

Feminismo: Si hay consentimiento, no es violación

Las mujeres vivimos en un mundo patriarcal en el que se asume que los hombres siempre tienen derecho a acceder a nuestro cuerpo, con o sin nuestro consentimiento. El patriarcado entero y su creación, la cultura de la violación se han construido sobre esta premisa, la premisa de que tanto si la mujer quiere tener relaciones sexuales o no, las exigencias, los deseos de los hombres priman. Y que de todas formas, el consentimiento de la mujer no es especialmente importante, ya que nuestro papel es el de ser objetos sexuales cuya existencia primordial es el de satisfacer las necesidades de los hombres. El consentimiento no importa o se ignora, para proteger el sacrosanto derecho de los hombres a poder seguir teniendo relaciones sexuales cuando les plazca. La cultura de la violación dice que si una mujer está borracha, es que sí hay consentimiento o que éste no importa. Si está inconsciente, es que también lo hay, implícitamente. Y también es sexo consentido si hace un rato ella decía que quería tener relaciones sexuales (aunque ahora te diga que ha cambiado de opinión) o si va vestida como una guarra. Es siempre que sí.

revolucionesfeministas_blog_consentimientoEn EEUU, para atajar el problema (bastante grande) de violencia de tipo sexual en universidades, se está procesando una ley según la cual, en instituciones de educación post-secundaria públicas, se va a asumir que en cuanto a relaciones sexuales, no hay consentimiento (y por tanto es violación) a menos de que la mujer haya consentido de una manera “positiva, consciente y voluntaria”, según el lenguaje de la normativa SB967. Esta propuesta ha sido presentada al gobernador de California para que, con su firma, se convierta finalmente en ley. O sea, pasamos de “siempre sí hay consentimiento” al “no lo hay nunca, a menos que ella diga expresamente que sí”. Más aún, pasamos del “siempre hay consentimiento y si no lo hay nos importa un bledo porque la culpa es de ella de todas formas” al “no lo hay nunca a menos de que la mujer diga bien claro que sí, de lo contrario es una violación”. El lenguaje de la propuesta añade que el consentimiento debe existir durante la duración del acto sexual y que la mujer puede cambiar de opinión en cualquier momento. A la normativa ya se la está llamando “Yes Means Yes”, o sea, “Sí significa que sí”.

Personalmente, me parece que ya era hora, y a ver cuando se extiende esta propuesta al mundo entero.

Me parece que tal propuesta puede ser eficaz, entre otras cosas porque en cierta forma amplía el concepto de lo que es una violación, al quitar la violencia, la sangre (que muchas personas asocian con una “verdadera violación”) del acto. El coaccionar a una mujer a tener relaciones sexuales no deseadas es una violación.  El tener relaciones sexuales con una mujer dormida o borracha es una violación, aunque no haya violencia de por medio. En todas estas situaciones no ha habido consentimiento, por lo tanto, estamos hablando de violaciones.

No hace falta añadir que muchos grupos pro-hombres están que trinan con la ley. Ya se han echado las manos a la cabeza con la cantidad de casos de denuncias falsas, según ellos, que esta ley va a causar. En realidad, los derechos de las mujeres les da igual, lo que quieren es preservar el derecho de los hombres a seguir violando con impunidad. Otras personas, sin ser especialmente machistas, también operan bajo los mandatos de la cultura de la violación, y ya han dicho que el tener que asegurarse previamente del consentimiento de la otra parte resta sensualidad, espontaneidad al acto. Lo cual es una verdadera estupidez, ya que el asegurarte de que la otra persona realmente quiere tener relaciones contigo debería ser primordial, excepto, claro está, en un mundo patriarcal en el que los deseos de la mujer no son realmente importantes.