La vida en el patriarcado: Un pasito p’alante, otro p’atrás

Tal es la vida bajo el sistema patriarcal. Parece que has conseguido algo, que has llegado a algún sitio y enseguida un retroceso, para darnos cuenta de que, despues de todo vivimos bajo un estado que discrimina a las mujeres.
Dos noticias acabo de leer, una buena y esperanzadora y otra mala.
Primero, la buena noticia:
Reino Unido: Por fin el periódico británico The Sun ha dejado de poner fotos de modelos con el pecho al aire en su famosa página 3. Aquí puse una entrada sobre este asunto. No está todo ganado, aunque las fotos no serán de mujeres en topless, las cubrirán con bikini. O sea, que aunque han bajado un poco el volumen, la cosificación de las mujeres continúa. A ver si ese posible que esas imágenes ofensivas desaparezcan del todo, en ese periódico y en todos los medios. Demasiado pedir, no?
La mala noticia:
El gobierno de Japón ha solicitado oficialmente a la editorial de EEUU McGraw Hill el borrar de los libros de texto que se distribuyen en Estados Unidos, información sobre las violaciones en masa llevadas a cabo por tropas niponas durante la Segunda Guerra Mundial. En aquella epoca Japón obligó y coaccionó a muchos miles de mujeres y adolescentes a prostituirse durante ese conflicto bélico. Se estima que unas 50.000 o 100.000 mujeres y menores fueron forzadas a servir como esclavas sexuales para las tropas japonesas, en los territorios ocupados por esta nación como China o Corea del Sur. Sobrevivientes han hablado de que eran violadas por 10-20 hombres diariamente y de palizas y torturas. Muchas de ellas quedaron estériles debido a las enfermedades venéreas y torturas.
La mayoría de estas llamadas “comfort women” (mujeres para proveer “comodidad o placer” y sostener “la moral” de las tropas) fueron coreanas, pero también habían algunas chinas, japonesas, mujeres de otras zonas de Asia y varias europeas. La presión de estas mujeres y sus exigencias de disculpas por parte de Japon han causado que hayan presiones y desentendidos entre país nipón y las naciones vecinas. Por ahora Japón ha reconocido que el crimen ha existido, pero ha intentado banalizarlo y sus disculpas no han sido muy serias. La mayoría de estas mujeres han muerto de avanzada edad y otras causas y con su desaparición se van apagando las voces que han estado exigiendo a Japón una respuesta firme, con indemnizaciones y una apología por esta tremenda violación de los derechos de las humanas. Si el gobierno nipón consigue lo que se propone (por ahora la editorial estadounidense se ha negado pero ya se están borrando las historias de las “comfort women” en los libros de texto japoneses), poco a poco el testimonio del sufrimiento de estas mujeres y uno de los ejemplos más bárbaros de violencia machista desaparecerán de los libros de historia, y con el tiempo, de la misma historia.

Feminismo Sin Fronteras: Japón tiene un problema con las vaginas

Ah, Japón…El país del festival del pene, del futanari (me niego a poner link de eso, mirad vosotrxs lo que es)… el país donde recuerdo haber visto revistas porno en restaurantes mientras esperábamos a que nos dieran sitio (viví allí hace años durante un tiempo). El país que sacó al mercado un vídeo juego que cual simulaba violaciones a una madre y dos hijas, y tan violento que lo tuvieron que censurar en varios países, y el sitio donde se inventó el negocio de las bragas usadas… Pues en fin, ese lugar es,

257614701_271dea9f87_zcomo todo el mundo, patriarcal, y ha acusado a una mujer, llamada Megumi Igarachi de “obscenidad” por usar su vagina como patrón para hacer juguetitos u otros objetos. Iba a poner juguetitos sexuales, pero es que no son ni siquiera eso. Son más bien objetos de la categoría “Kawaii” (monería, algo cuco) que tanto gusta allí. Me parece a mí que esta historia es similar a ese caso de las mujeres censuradas por alimentar con la teta a sus bebés. O sea, todo lo que tenga que ver con el cuerpo femenino tiene que ser en un contexto que le plazca al heterofalopatriarcado. En el momento en que se saca de ese contexto, el patriarcado lo condena. Los cuerpos de mujeres deben servir solamente para calentar a los hombres y satisfacerlos sexualmente, si no, no vale. Esto es así porque el este discurso sigue siendo gestionado por el sistema patriarcal, el cual condena a aquellas mujeres que se empeñan en otras perspectivas. Personalmente, yo no compraría los objetos de Igarachi, pero me parece que censurar a esta artista por inspirarse en su vagina, en un país que con el historial tan misógino en cuanto al sexo que tiene Japón, es un poco heavy-metal.

Por ahora Igarachi se enfrenta a tiempo en la cárcel o multa. La verdad, espero que todo esto se quede en nada y que ella pueda usar toda esta publicidad gratis para “jartarse” de vender juguetitos.

Foto, Flickr (Creative Commons)