Feto denuncia a clínica por abortarlo

Ya ha pasado el 8 de marzo y aunque tengamos aún la sonrisa en la boca de tantos recuerdos y sororidad, la realidad patriarcal se impone. Y lo hace con esta noticia: En Alabama, Estados Unidos, un feto ha denunciado a una clínica por abortarlo. Parece una noticia del “El Mundo Today” pero no. Es más del mismo rollo cansino de siempre: Hombres intentando controlar el cuerpo de las mujeres.

Ryan Magers, de 19 años, ha denunciado en nombre del feto que fué abortado y que si hubiese nacido habría sido su vástago, a la clínica donde su ex-novia abortó (Alabama Women’s Center en Huntsville) y hasta a la empresa productora de medicamentos responsables por ese aborto. La ex-novia había terminado su embarazo en contra de los “deseos” del “padre”.

La cosa no queda en una broma de mal gusto, o un intento de llamar la atención: una corte de Alabama ha reconocido que Magers tiene derecho a denunciar. De hecho, legalmente un feto es una persona reconocida en el estado de Alabama. Es la primera vez que un feto tiene derechos legales, en Estados Unidos, otorgados en una denuncia. Esto es muy preocupante, ya que, si el caso sigue adelante, se darían más casos de hombres denunciando y mujeres en la cárcel por homicidio. No soy alarmista, pero teniendo en cuenta la agresividad del movimiento pro-feto, esta es una posibilidad muy real.

No sé si Magers ha pensado en la responsabilidad tan enorme que supone traer un hijo o hija al mundo, o si a los 19 años si tiene recursos para ocuparse de tal tamaña responsabilidad. Lo dudo mucho, viendo que no es ni capaz de ponerse un condón. Magers ha declarado: “Estoy aquí por todos esos hombres que realmente quieren tener un bebé. Realmente creo que un bebé lo es desde el momento de su concepción y que merece vivir”.

Lo que me da la impresión que hay detras de todo esto es lo de siempre: hombres intentando controlar el cuerpo y las vidas de las mujeres de todas formas posibles. En el caso de Magers, lo que quería era tener atada y bien atada de por vida a su ex-novia.

En el estado de Alabama solo quedan tres clínicas para abortar y las leyes son de las mas rígidas del país. En 2010 se aprobó una ley según la cual las mujeres no pueden abortar más allá de la semana 20, y se proponen leyes constantemente para limitar el aborto cada vez más. Las mujeres que desean terminar con embarazos no deseados se enfrentan a un problema inmenso para poder ejercitar este derecho, el cual existe a nivel federal, pero que los estados luchan por reducir. Denuncias machistas como las de Magers van a complicar cada vez más las cosas.

Si el juicio procede, va a sentar un precedente que podría tener consecuencias muy serias para las mujeres de ese estado. Tendríamos casos de hombres obligando a mujeres a tener hijxs en contra de su voluntad, de una manera más agresiva aún y amparados por la ley. Tal y como están las cosas, los constantes ataques al derecho de aborto sin duda ya dificultan que muchas mujeres puedan acceder a un aborto seguro y legal.

Termino este artículo comentando que, por lo visto, cuando la joven (cuyo nombre afortunadamente no ha sido identificado) se quedó embarazada, tenía 16 años. Está claro que tenía las cosas claras y que no necesitaba el consentimiento del “padre” para decidir sobre su cuerpo. Viendo como ha reaccionado su ex-novio, es muy posible que el no querer nada que la atara a este machista controlador seguramente era una razón importante para reaccionar como lo hizo. El asunto es este: una vez que el esperma está en el cuerpo de una mujer, el hombre no tiene ningún derecho sobre ese semen y su destino. ¿Cual es la manera de evitar esto? Pues que los hombres compartan su responsabilidad anticonceptiva. El condón es barato, accesible y ademas protege contra enfermedades. Y que si un hombre quiere que su pareja o rollete lleve un embarazo a cabo, será un deseo, por de ninguna manera un derecho. Que se aguanten, vaya. Es la decisión de la mujer y solamente la de ella, o debería serlo.

A ver si la cordura se impone, y el estado de Alabama hace lo correcto: ignorar esta denuncia absurda e investigar si el “padre” rompió la ley al violar una menor.

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Otro Corte de Mangas de Trump a las Mujeres Estadounidenses

En el momento de escribir estas lineas, a miles de kilómetros de Inglaterra, donde me hallo, concretamente en la capital de Estados Unidos, Washington DC, Brett Kavanaugh está siendo investido como juez del Tribunal Supremo y en el proceso haciendo un corte de mangas a las mujeres de ese país.

Este juez fué elegido por Trump para sustituir al juez Anthony M. Kennedy, un “conservador moderado” que se acaba de jubilar. Desde el principio, una vez que el presidente Trump nominó a Kavanaugh como Juez Supremo, habían dudas sobre ideología pero el proceso iba progresando sin mayores problemas y se anticipaba que el Senado de EEUU lo iba a aprobar (aunque el presidente nomine un candidato, es el Senado el que decide). A mediados de Septiembre, de repente la bomba estalló cuando una mujer hasta ahora desconocida, la catedrática e investigadora en psicología, Christine Blasey Ford denunció abiertamente que Kavanaugh la intentó violar cuando eran ella y él adolescentes. Concretamente en una fiesta, un Kavanaugh borracho puso su mano sobre la boca de ella, y la sujetó con su propio cuerpo mientras intentaba quitarle el bañador. Afortunadamente, ella pudo escapar y la cosa quedo ahí. Los medios estadounidenses se hicieron eco de la historia, y dos mujeres más denunciaron comportamientos de acoso sexual por parte de Kavanaugh, el cual lo ha negado todo.

En plena era #metoo, la respuesta del público no se ha hecho esperar, con muchas mujeres poniéndose de lado de Ford y apoyándola cuando ésta testificó en el Senado estadounidense, al tiempo que politicos/as del Partido Republicano (el cual respalda a Kavanaugh) hablaban del asunto como una treta del partido Democrata para impedir la investidura de otro juez conservador en el tribunal más importante del país. La presión ha ido en aumento, a medida que pasaban los días, incluyendo un incidente en el que dos mujeres acorralaron al Senador Republicano Jeff Flake en un ascensor y exigieron saber porque estaba apoyando a Kavanaugh.

El resto del artículo lo podeis leer aquí, en esta página de Tribuna Feminista.

Feminismo Sin Fronteras: Cultura de la violación en Alemania también

Imagínate que sales de fiesta una noche con un grupo de gente. Imagínate que unos días más tarde ves por internet un vídeo en el que tú sales, siendo violada. Y no te acuerdas de nada. Imagínate que denuncias la situación, ya que, aparte de que no recuerdas qué paso y no podías consentir, en el vídeo se te oye diciendo “no” y “para”. Imagínate que no sólo pierdes el juicio y te obligan a pagar 24.000 euros, si no que encima el vídeo sigue en internet y tus violadores están ganando dinero con él y a ellos el sistema judírico les ha impuesto una multa de sólo 1.350 euros.

Esto es lo que está pasando a una modelo y famosa alemana llamada Gina-Lisa Lohfink. La violación fué en Berlin, en 2012. Ella dice que alguien le debió poner algo en su bebida y no recuerda que ocurrió. Unos días más tarde vió el vídeo por internet. El sistema judírico de Berlin ha fallado a favor de sus violadores, y ha sentenciado que ella hizo una acusación falsa. A ella le han puesto una multa (Gina-Lisa dice que prefiere ir a la cárcel que pagar), y está luchando contra este fallo, el cual es una barbaridad, no sólo por lo sexista, si no por el mensaje que lanza a las mujeres alemanas: La víctima es en realidad culpable y todas las mujeres acusamos de forma falsa. La violación no existe, aunque nosotras digamos lo contrario y nuestro derecho a consentir o no, tampoco existe. Esto va a provocar que muchas mujeres no denuncien.
Si esto no es la cultura de la violación, no sé qué es. 

Gina-Lisa se está defendiendo de estos cargos y el 27 de junio es el día en el que la corte decidirá de nuevo si es culpable o no. Para mi, está claro, si ella no ha podido consentir o si no consiente es violación.