Feminismo sin Fronteras: ¡Vamos al teatro!

Bueno… mejor dicho, ireis vosotras, si estais en Madrid, cerca de la estación de metro de Palos de la Frontera. Allí podreis disfrutar de la obra “Los Restos de la Noche” de Yolanda Pallín. Yo no la he visto, como sabeis vivo fuera de España. En este humilde blog lo que estoy haciendo es informar de actividades que puedan ser interesantes, y y apoyar el teatro independiente sobre todo el arte que pueda tener a la mujer como principal protagonista, que, en fin, esto es un blog feminista.
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El productor de este teatro dice que es: “Es un alegato en favor de la liberación de la mujer, así como una crítica a la sociedad patriarcal y un modelo educativo que aún persiste y relega a la mujer a un segundo plano.”
Si alguna de mis lectoras se anima, que me diga si le ha gustado.
Aquí teneis el link de la obra: http://nave73.es/portfolio/los-restos-de-la-noche/
Y aquí está la página en Facebook: https://www.facebook.com/losrestosdelanoche?fref=ts

Un regalo para los misóginos del mundo mundial

A muchas de mis lectoras, como feministas que sois, os suena la historia de esta estudiante de la prestigiosa universidad de Columbia (en EEUU), llamada Emma Sulkowicz, la cual ha acusado a otro estudiante, llamado Paul Nungesser (con el que tenía una relación que había sido sexual un par de veces) de haberla violado. Ella explicó a la universidad en su momento que lNungesser la sujetó por las muñecas y la obligó a tener sexo anal a pesar de que ella se negó.

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Sulkowicz, una estudiante de arte, decidió en sumomento, que como la universidad no ha hecho gran cosa por defenderla (la uni dijo “falta de pruebas” a pesar de que otras estudiantes habían acusado a Nungesser de violencia y acoso) y de hecho el violador sigue yendo a clases, que iba a convertir su lucha en un proyecto artístico y cargar con un colchón a todo sitios. El colchón se ha convertido así en un símbolo de la “carga” de esta situación, la cual la lleva ella. Así somos las mujeres, en lugar de ser violentas como el patriarcado es con nosotras, convertimos violaciones en proyectos de arte.

Total, que ahora su violador ha hablado y su relato se ha convertido en un regalo para todos los misóginos del mundo entero: No solo es majo y está sufriendo con esta situación (pobrecito), sino que ha presentado la conversación por Facebook que tuvo con Sulkowicz tras la violación (donde se muestra que tras la violación ella quería hablar con él) y ha dicho que de hecho él fué educado como feminista.

La crucifixión de Sulkowicz ha empezado: Si antes la tomaban por loca por lo del colchón, y por una puta, ahora ya abiertamente la acusan de ser una mentirosa y querer “arruinar” la reputación de un buen estudiante. 
Pongámonos nuestras gafas feministas y veamos:

  • Nungesser (el violador) no está sufriendo ni su reputación tampoco: Sigue yendo a clases tan tranquilamente, en lugar de estar en la cárcel
  • Muchas víctimas de violaciones tras el hecho siguen teniendo relaciones con el violador (por ejemplo, mujeres que han sido violadas por su marido o novio)
  • Que Sulkowicz haya tenido relaciones con su violador un par de veces no quiere decir que haya consentido a tener sexo una tercera vez. Si ella dice que no hubo consentimiento, es una violación
  • La mayoría de las violaciones tienen lugar por hombres que conocen a su víctima. Lo del mito del violador que acecha a la desconocida desde la oscuridad ocurre, pero lo otro ocurre más a menudo
  • Muchas víctimas están traumatizadas y se toman su tiempo para denunciarlo. Algunas tardan días, otras años, muchas no denuncian nunca

Todo esto demuestra que, como ya he dicho alguna que otra vez, se reduce todo al consentimiento de la mujer, el cual al sistema patriarcal, y a muchos hombres no les importa o se ignora. Es obvio que en EEUU y en el resto del mundo hace falta todavía más empatía hacia las víctimas en lugar de tanta penita por la reputación del violador y sobre todo, más conocimiento sobre lo que es una violación y no es. Si la mujer dice que no, es que no.

Imagen, pantallazo de YouTube.
Aquí está un vídeo de Sulkowicz (en inglés) explicando la razón de llevar un colchón con ella a todas partes

Feminismo Sin Fronteras: La religión y patriarcado

La religión es el brazo ejecutor del patriarcado. Bajo la excusa de la “tradición”  se inventan reglas para controlar y oprimir de las mujeres de la manera más vil. Pero, insisto, mi perspectiva feminista me dice que la religión es simplemente uno de los vehículos que el patriarcado se ha inventado para jodernos bien a las mujeres.

Y si no, mirad lo que ha pasado en Israel hace unas semanas, donde el sexismo disfrazado de religión campa a sus anchas: Cuatro mujeres activistas han ganado un juicio contra el ayuntamiento de una localidad, el cual se había negado a quitar carteles callejeros que exigen a las mujeres que 7304042412_5350e0f463_zse vistan de una forma “decente”. Esto ocurre en una ciudad donde habitan judíos y judías ultra-ortodoxos y aunque estos carteles fueron considerados ilegales por discriminar a las mujeres, siguen ahí, ya que si se quitaran se consideraría un gesto que podría provocar violencia  –y me imagino que no por parte de mujeres precisamente, si no de otros hombres. Según las activistas comentaron durante el juicio, ellas mismas se arreglan de una manera muy modesta y aun así reciben insultos y escupitajos en la calle, así que muy claramente esto es un caso de violencia de género estructural. La discriminación hacia las mujeres ya existe, motivada por la misoginia; la religión la justifica y sanciona.
Visto desde la mirada feminista, la religión se ha instalado de una forma algo parásita y al mismo tiempo cómplice activa del patriarcado, y se aprovecha de un atavismo que hace a tantos hombres despreciar y sentir asco de las mujeres, del cuerpo de las mujeres y de todo lo que represente el mundo femenino. Este asco por el cuerpo de las mujeres ha causado que estos judíos ortodoxos se nieguen a sentarse con mujeres en aviones y causen demoras (ha pasado varias veces) o que obliguen a las mujeres (sus esposas, madres, hijas) a sentarse en la parte de atrás de los buses, como salio a la luz que ocurría en Brooklyn, Nueva York (Este es el mismo tipo de segregación que ocurria entre personas de razas negras y blancas antes del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos). Aquí en Reino Unido hubo jaleo el año pasado cuando en Londres, en barrios donde viven y circulan miembrxs de la religion judía ortodoxa, aparecieron carteles prohibiendo a las mujeres el paso por según que zonas. Muy fuerte.

En fin, por ahora mis felicidades a las cuatro activistas que han conseguido una victoria, aunque pequeña (un poco de dinero no puede suplir una vida entera de insultos), pero el mensaje esta claro: la discriminación hacia la mujer no debe ser tolerada.

En resumidas cuentas, lo que esto me demuestra es que la religion judía ortodoxa no es ni mejor ni peor que la católica o la musulmana, todas tienen en común la misoginia.

Foto, Flicker Creative Commons (Javier)

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