La era del teleaborto II

2479188789_3f7341e5cc_zHace unos días escribí sobre websites donde se pueden obtener pastillas abortivas, y llamé a esta practica una “medida desesperada para mujeres desesperadas”, o sea, medidas que tienen que tomar mujeres que se encuentran con un embarazo no deseado, en un lugar donde el aborto legal, seguro y también, porque no, gratis, es difícil o imposible de encontrar. Pues bien, acabo de leer que en EEUU han metido en la cárcel durante 18 meses a una mujer, llamada Jennifer Whalen, una madre sin pareja, por haberle dado pastillas abortivas a su hija de 16 años, la cual no quería llevar el embarazo a término. La joven se sintió mal durante el aborto y en vista del sangrado, su madre la llevó al hospital.
Según leo con estupefacción, la han acusado de ayudar a otra persona a abortar, sin ser una doctora. Voy a hacer un inciso ahora mismo y recordar a quién me lee lo siguiente: El aborto sigue siendo legal en EEUU en estos momentos. 
¿Cómo se ha llegado a esta situación? Los pasos son los siguientes:
1- Se limitan las opciones para abortar de una manera segura y legal. En EEUU, como ya he comentado con anterioridad, se están cerrando clínicas que proveen abortos, gracias a la presión de grupos pro-feto.
2- Las mujeres tienen que recurrir a medidas desesperadas y arriesgadas como buscar, comprar y administrar ellas mismas el aborto.
3- Se criminaliza, persigue y castiga a este tipo de personas.

Dicho de otra forma, Jennifer Whalen colaboró en el aborto de su hija porque no existían otras opciones. Si hubieran habido clínicas cercanas donde hubiera podido llevar a su hija, en lugar de tener que comprar pastillas en el mercado negro y correr riesgos innecesarios, lo hubiera hecho. 

Esta horrible situación recuerda a como eran las cosas antes de que el aborto fuera legal en EEUU, cuando las mujeres tenían que demostrar (llevando muestras del feto al hospital, como hizo el ex-presidente George W. Bush con su madre) que el aborto había sido espontáneo, no a propósito, sino querían acabar en la cárcel. 

Esto es una caza de brujas, muy parecida a la que está pasando ahora mismo en El Salvador. Tanto si abortas como si hay sospecha de que pudieras haber abortado, es mejor sufrir en silencio, en la privacidad de tu casa, no vaya a ser que te denuncien en el hospital y vayas de allí directamente a la cárcel.

Photo, Flickr.

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