¿Qué es #IamJada?

I-AM-JADA-facebookImagínate que eres una adolescente y te invitan a una fiesta. Te ponen algo en tu bebida, y te desmayas y te enteras de que te han violado al ver fotos de tí misma sin bragas y desmayada en la fiesta, a través de los medios sociales. Imagínate que entonces empiezas a ver a gente en Twitter riéndose de ti y burlandose de la foto de tu violación y posando en la misma postura. 
Esto es lo que le ocurrió a Jada, una chica de 16 años en el estado de Texas, EEUU. 

Muchas personas, sobre todo muchas jóvenes se morirían de verguenza (injustamente) si algo así les ocurriera a ellas. Jada no. Ha decidido ser visible y compartir su historia, y ahora, ella y muchxs internautas en Twitter se han apropiado del hashtag que al principio la gentuza que se burlaba de ella usaba para humillarla, y han subido imágenes de apoyo. 
El hashtag es #IamJada y se está usando por gente anónima y gente conocida, que pide respeto para víctimas de violaciones y y pide que luchemos contra la cultura de la violación.

Las autoridades de Texas están investigando la violación de Jada.

Foto: Huffington Post

Carol Rossetti y Tatyana Fazlalizadeh: Arte que empodera a mujeres

Hay dos artistas que se han hecho famosas últimamente por su arte feminista: La brasileña Carol Rossetti y la norteamericana Tatyana Fazlalizadeh. Cada una a su manera  (Rossetti habla a las mujeres y Fazlalizadeh a los hombres) su arte empodera a las mujeres.
Rossetti hace pinturas que tratan asuntos como los roles de género, el aborto, el aspecto de las mujeres, mientras anima a mujeres a tener una visión positiva de sus cuerpos, ignorar roles impuestos por la sociedad en cuanto a la edad, el género, la raza etc. Rossetti dijo en una entrevista a CNN que solo quería practicar su arte y se le ocurrió colgar sus pinturas en los medios sociales, pero que muy pronto (para su sorpresa) se empezaron a compartir sus pinturas por internet. El texto era al principio en portugués, y ahora tiene voluntarixs que le ayudan con las traducciones. Aquí teneis dos muestras del arte de Rossetti. Para más info, y para ver más de sus pinturas, esta es su página en Facebook.
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Comparado con Rossetti, el arte de Tatyana Fazlalizadeh es bastante menos “positivo” si se quiere usar esa palabra, pero, en mi opinión, más rompedor. Estoy segura de que el mensaje de Rossetti es necesario, como un recordatorio a todas nosotras de que pasemos de la opinión de los demás. De hecho, lo popular que se ha vuelto demuestra que todas necesitamos oir de vez en cuando que no pasa nada por estar gorda o que tenemos derecho a un aborto legal y seguro. Pero en cierta forma, muchas de nosotras ya sabemos esto.

Quienes tienen que oir nuestro mensaje de indignación son los hombres y es a ellos a quienes Fazlalizadeh se dirige.
Con el título “Deja de decir a las mujeres que sonrían” ha hecho una serie de posters y los ha distribuido por varias ciudades norteamericanas. El mensaje es claro: Luchar contra el acoso sexual que muchas mujeres sufren/ sufrimos en la calle. Los posters sacan a la mujer con actitud desafiante y recuerdan a los hombres que las mujeres no estamos en la calle para su entretenimiento, que las mujeres no tenemos la obligación de mantener una conversación o ocupar nuestro tiempo con ningun hombre, si no queremos, que las mujeres somos personas, no solo cuerpos y que nuestra ropa no es una invitación a que se nos acose. Fazlalizadeh ha explicado que ella, como muchas mujeres, ha sufrido acoso en la calle, y hasta hace poco, no consideraba que fuera acosada, simplemente pensaba que era algo que los hombres hacían y que a las mujeres nos tocaba sufrir. No fué hasta que encontró la website http://www.ihollaback.org, la cual es un proyecto por internet para acabar con el acoso en las calles, que empezó a tener conciencia de lo que le estaba pasando.
La website de Tatyana Fazlalizadeh está aquí.
stop telling women

Prostitución: Para ella la culpa y para él la disculpa

225798001_cbc477ff80_zEn Canadá han hecho una propuesta para una ley sobre la prostitución, (C-36, es su nombre) la cual convertiría en crimen al putero y al proxeneta, mientras la prostituta no sería castigada. También sería un crimen el anunciar prostitución en los medios, a menos de que sea la misma prostituta la que lo haya hecho, según la website Feminist Current.

Esta nueva ley señala específicamente que la prostitución es una forma de explotación la cual daña especialmente a mujeres y niñxs. Es más, dice textualmente “es importante denunciar y prohibir la compra de servicios sexuales porque crea demanda de prostitución”. O sea, que coloca la culpa de esta explotación en los “clientes”, o sea, los puteros.
Al mismo tiempo, ha salido en Canadá un Tumblr (es un tipo de medio social como Facebook o Twitter, pero más visual) de un grupo llamado Invisible Men, el cual incluye textos sacados de websites donde puteros critican y puntúan prostitutas (sí, tal cosa existe) durante los encuentros sexuales. La mayoría de los comentarios en este Tumblr son francamente asquerosos y hablan con desprecio de estas mujeres (“follarla es como follar un saco de patatas”), de lo que hacen, de su aspecto. Pero lo más interesante es que, igual que la ley C-36, esta website pone el foco de atención en el putero, en sus acciones, en sus razones por abusar de mujeres.
¿Porqué es todo esto importante? Pues porque, aparte de que es fundamental el atajar la demanda para acabar con el problema de la prostitución, hace falta cambiar el discurso social, el cual sigue culpabilizando y estigmatizando a la prostituta y no al putero. Hace unos días, en EEUU, un ejecutivo (Forrest Timothy Hayes) murió de una sobredosis de heroína en su yate. Junto a él, estaba una prostituta, Alix Catherine Tichelman, la cual tras inyectarle la droga y verlo fallecer, se marchó. Las cámaras de seguridad la grabaron mientras se tropieza con el cuerpo y baja las cortinas para que no se vea la escena desde afuera. Inmediatamente los medios se han concentrado en la prostituta: “Las sexy fotos en Twitter de Alix Tichelman” en heavy.com”, “Quien es la prostituta que según parece bebió vino encima del cuerpo del ejecutivo de Google al que ha matado?” se preguntaba el Washington Post mientras dedicaba un largo artículo al aspecto de la “calculadora asesina” Tichelman mientras menciona que el ejecutivo era un “hombre de familia” al que le gustaba pasar tiempo con sus hijxs en su yate. Leyendo el artículo me parece que es repugnante que se hable tan bien de un hombre que usaba prostitutas, a las que conocía a través de una website de prostitución y que se chutaba heroína. Hayes “contrató” los servicios de Tichelman para sexo y drogas, y este hecho es convenientemente disimulado en los artículos que he estado leyendo sobre este caso, los cuales prefieren convertir en asesina a una prostituta y drogadicta la cual seguramente flipó cuando su cliente sufrió una sobredosis y lo único que se le ocurrió hacer fue abandonar la escena. Se está investigando la historia, pero tanto si cometió un crimen como si no, los medios y la opinión pública ya la han declarado culpable.
Otro caso, parece, de “para ella la culpa y para él la disculpa”.
Hay muchas opiniones en cuanto a cómo terminar con la explotación más antigua del mundo, yo también tengo las mías, y lo que sí tengo muy claro es que el juzgar y criticar a las prostitutas no lleva a nada. Veremos progreso cuando se visibilice y se castigue a los puteros y se considere la prostitución como violencia de género.
Foto, Flickr.